LA GRAVE ESCASEZ DE AGUA POTABLE EN EL SECTOR DESAGUADERO (PÁTAPO) Y LA INDIFERENCIA DE LAS AUTORIDADES
En pleno siglo XXI, cuando los discursos sobre desarrollo humano, justicia social y derechos fundamentales son parte del vocabulario oficial de muchas instituciones, la realidad en sectores rurales como Desaguadero, ubicado en el distrito de Pátapo, provincia de Chiclayo, región Lambayeque, nos recuerda que aún hay zonas del Perú profundo sumidas en el abandono y la indiferencia.
Una de las problemáticas más urgentes que enfrenta esta comunidad es la grave escasez de agua potable para consumo humano. El único recurso hídrico disponible en muchos hogares proviene del canal Taymi, una infraestructura agrícola que, si bien ha sido útil para el riego de cultivos, no fue diseñada para abastecimiento poblacional ni cumple con los estándares de salubridad. En tiempos de sequía, cuando el canal se seca o reduce su caudal, la situación se vuelve crítica, obligando a los pobladores a recurrir a métodos improvisados e inseguros para obtener el líquido vital.
Una necesidad ignorada La falta de acceso a agua segura ha generado serios problemas de salud pública, especialmente en niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas. Enfermedades gastrointestinales, infecciones dérmicas y afecciones renales son cada vez más frecuentes entre los habitantes. Sin embargo, la respuesta de las autoridades municipales, provinciales y regionales ha sido lenta, burocrática o simplemente
inexistente.
A pesar de las constantes gestiones de los líderes comunales, no se han ejecutado proyectos sostenibles que garanticen una red de agua potable tratada y de distribución regular para Desaguadero. La comunidad ha alzado su voz en diversas oportunidades, pero la indiferencia institucional ha perpetuado la precariedad.
El daño colateral: más allá de la salud
La falta de agua no solo afecta directamente a la salud y dignidad de los pobladores. Tiene un impacto profundo en la educación, ya que niños y jóvenes deben dedicar tiempo a buscar agua, descuidando sus estudios. También afecta la economía familiar, pues muchos pequeños productores y comerciantes deben destinar recursos a la compra de agua o abandonar actividades productivas.
Además, la contaminación cruzada entre el agua del canal y residuos sólidos o líquidos provenientes de zonas aledañas incrementa el riesgo de enfermedades, sin que exista un plan efectivo de control ambiental o tratamiento previo del agua canalizada.
Posibles soluciones viables Frente a esta alarmante situación, es necesario que se tomen acciones concretas y sostenibles.
Algunas propuestas inmediatas y de mediano plazo incluyen:
- Implementación de plantas de tratamiento comunitarias para potabilizar el agua del canal Taymi antes de su consumo humano.
- Instalación de cisternas y sistemas de almacenamiento seguro, especialmente durante épocas de sequía.
- Elaboración e implementación de un plan maestro de agua y saneamiento rural, coordinado entre el gobierno local y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento.
- Educación comunitaria en el uso responsable del agua y prevención de enfermedades vinculadas al consumo de agua no tratada.
- Fiscalización y control de las fuentes hídricas, para evitar su contaminación o uso exclusivo para fines agrícolas sin considerar la demanda humana.
Un llamado urgente El agua no debe ser un privilegio. Es un derecho humano universal que está siendo negado sistemáticamente a cientos de ciudadanos del sector Desaguadero. Exigimos a las autoridades locales, provinciales, regionales y nacionales que escuchen, actúen y prioricen esta emergencia.
No es posible hablar de desarrollo sostenible, inclusión o justicia social cuando hay familias que no tienen ni una gota de agua limpia para beber. El silencio de las autoridades se traduce en sufrimiento humano. Y ese silencio debe romperse ONG LA RED SOCIAL DE PATAPO

